Mini-Huerto Infantil

Lo sé, soy como el Guadiana. Pero es que resulta que mi día, es mucho más corto y más duro de lo que creo cada noche. El único momento en el que puedo parar, reflexionar, planear y dar rienda suelta a mi imaginación, es cuando me acuesto. Esto, a cambio de no dormir, claro. Pero me siento eufórica y con más energía que en todo el día (debe ser que mi cuerpo reacciona así cuando se sienta después de varias horas corriendo detrás de la fierecilla). Se me ocurren un montón de ideas y cosas que hacer ( ideas geniales que por la mañana son imposibles de recordar). Y me repito eso de… ” de mañana no pasa que…”. Pero vaya si pasa. Pasa de mañana, y de toda la semana. Y un mes después, de repente, encuentro el tiempo y las ganas que necesito, y aquí estoy, hablando de tomateras y perejiles.

Estos días, mientras preparaba este post, he visto otras publicaciones relacionadas con el mismo tema. Y es que parece que está en auge lo de introducir a los más pequeños en el mundo de la horticultura. Mas allá de modas absurdas, yo os contaré mi experiencia, porque la fierecilla ya es todo un experto en recoger tomates y regar las plantas (más adelante completo la información) pero no esperéis una clase magistral sobre jardinería porque como se dice, no tengo “mano”.

 

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LOS BENEFICIOS

Tener un huerto en casa, supone una responsabilidad si queremos que salga adelante. Igual que el cuidado de nuestras mascotas. Esta responsabilidad el niño la aprende desde muy pequeño si se le involucra en las actividades y no se le deja fuera. Adaptar los espacios de la casa, las herramientas y las actividades diarias al niño es imprescindible para que pueda actuar sin peligro y con libertad. De nada sirve intentar realizar una actividad como el huerto si la regadera es tan grande que no puede cogerla, los maceteros están a 1 metro de altura y no le dejamos jugar con la tierra.

Tener en cuenta la edad de vuestra fierecilla antes de elegir qué plantar y qué tareas puede realizar, también ayudará al éxito. Por que os hagáis una idea, nosotros comenzamos cuando Lucas tenía 18 meses. Debéis tener mucha paciencia porque sobretodo si son pequeños, puede que no les interese nada la actividad y se pongan a jugar con otra cosa, y tan felices. O puede que se interese por ella 5 minutos, eso es todo un logro. Tened en cuenta que el tiempo de atención en esa edad es bastante corto.

Otro de los beneficios que obtenemos es el contacto, aunque sea en un espacio reducido, con la naturaleza. Cuidar de otro ser vivo, y ver lo que ocurre cuando lo tratas bien.

No debemos considerar esta tarea como una actividad puntual sino como un hábito más del día a día. Si el niño (con una edad razonable) se desvincula de esta tarea y la realiza una vez al mes, no aprenderá nada. Tienen que sentirse partícipes de su evolución.

A los niños más mayores les ayudará a entender de manera práctica el ciclo de vida y las fases por las que pasa una planta. Mucho mejor que un montón de teoría en papel.

 

ADAPTAR LAS TAREAS A LA EDAD

Os puede parecer raro que lo separe en niños pequeños y cuando crezcan pero os explico brevemente el por qué. No quiero separar las actividades por edades porque cada niño es único y lleva su propio ritmo. Así que es trabajo vuestro, mamás y papás, observar a vuestras fierecillas y decidir cual es el momento más adecuado para presentarles cada actividad. Sin prisas ni agobios.

Para los más pequeños

Podéis comenzar con dejar que rieguen y usen el pulverizador en plantas que ya tenéis en casa. Y poco a poco aumentar las tareas.

Cuando vayáis a plantar, dejad que ellos echen la tierra en la maceta y usen sus utensilios de jardinería. Si os pone muy nerviosos tener que limpiar toda la tierra que va a caer al suelo podéis cubrirlo con algún plástico o cartón. Pero recordar que sólo es tierra, y luego se limpia. ¡NO es importante!

También pueden retirar las hojas secas o los frutos que de la planta.

Cuando terminemos, es importante que integremos la limpieza de los útiles y del espacio como una parte más de la propia actividad.

Y cuando crezcan un poquito más…

Trasplantar brotes a macetas más grandes.

Hacer semilleros con hueveras. Esta actividad es genial para ver el ciclo por el que pasa una planta (lentejas o alubias son ideales para esta actividad). Podéis poner algodones mojados y unas semillas sobre ellos; cuando broten, plantadlos y esperad a vuestra plantita. En el refugio hicimos un semillero muy divertido, guardando una huevera de cartón y cáscaras de huevo para usarlas como pequeñas macetitas. Os lo enseño más abajo…

Recolectar frutas y hortalizas cuando llegue el momento.

Comernos lo que recolectamos. Es la mejor manera de que un niño entienda que la comida no aparece de la nada.

 

NUESTRA EXPERIENCIA

Empezamos con esta actividad hace un par de meses, cuando la fierecilla tenía 18 meses. Para empezar, compré una regadera y un pulverizador pequeños y el delantal de manga larga de Ikea (estupendo para esta actividad). Los primeros contactos fueron con el par de plantas grandes que tenemos en la terraza. Le echaba un poco de agua en la regadera y con la práctica fue acertando dentro de la maceta. Con el pulverizador, seguimos trabajando porque sus manos son muy pequeñas y le resulta más fácil usarlo dirigiendo el agua hacia su cara en vez de a la planta.

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Luego llegó a nuestras manos el precioso kit de jardinería de Tita Pon, así que hicimos una visita a un vivero y nos hicimos con macetas, sustrato, una tomatera, semillas de albahaca y semillas de pimientos de padrón.

Pasamos la tomatera a una maceta más grande y plantamos las semillas. Así que ese día se lo paso bomba echando la tierra con su pala y pasando el rastrillo para deshacer los trozos apelmazados. Estuvo concentrado como una hora (que es muchísimo).

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Como os decía antes, lo hemos convertido en un hábito, pero como aún es muy pequeño, no todos los días tiene la misma concentración ni las mismas ganas así que yo salgo a regar, quitar tomates y él sale conmigo y me ayuda en lo que le apetece. Es raro el día que no le apetece regar o arrancar algún tomate, pero si no le apetece, respetadlo.

 

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 ¿QUÉ NECESITAMOS?

Aparte de mucha paciencia y muchas ganas, necesitamos unas cuantas herramientas para que nuestros pequeños puedan realizar esta actividad de manera cómoda y divertida. Estos son los que usamos en el refugio.

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1 – Macetas, mesas de cultivo, o cualquier recipiente donde hayáis elegido plantar y sustrato.

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2 – Regadera y Pulverizador

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3 – Utensilios de jardinería infantiles de Tita Pon

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4 – Delantal o ropa que pueda manchar (mucho)

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5 – Plantas, brotes o semillas

6 – Marcadores para reconocer la planta

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7 – Semillero

 

EL ESPACIO

No es necesario tener una casa de campo, un jardín, ni siquiera una terraza enorme. Conozco gente que se las apaña la mar de bien con un balcón con vistas al centro. Lo importante es elegir lo que podemos cultivar adaptándolo al espacio con el que contamos, y sacarle todo el partido que podamos con imaginación (o mirando el catálogo de Ikea).

 

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Si dispones de muy poco espacio puedes elegir modelos de plantación vertical (a la altura del niño).

Si tienes una terraza con un tamaño normal, los maceteros rectangulares de toda la vida son perfectos.

Si tu terraza es grande puedes optar por mesas de cultivo, huerto en escalera o mini-huertos de madera.

Si tienes jardín o un terreno amplio, tienes un tesoro. Puedes optar por todas las opciones o montar un huerto de suelo.

 

¿QUÉ PLANTAR?

Pues dicen los expertos, que esta época del año es perfecta para cultivar:

Pimiento, calabacín, tomate, espinacas, lechuga, escarola, zanahoria y cebolla.

Y por otro lado las plantas aromáticas.

 

¿DÓNDE ENCONTRAR LOS MATERIALES?

A día de hoy no es difícil encontrar kits de jardinería para niños, regaderas y pulverizadores pequeños, o una gran variedad de semilleros, mini invernaderos y un largo etcétera. Como os decía al principio, esto de volverse horticultor urbano está de moda y las tiendas lo saben.

Por decir tiendas grandes y conocidas mundialmente donde podéis encontrarlos; Verdecora e Ikea. Pero si podéis comprarlo en el vivero pequeño de vuestra ciudad o en una tienda pequeña, pues mejor. Aparte de ayudar al pequeño comercio, os pueden ayudar muchísimo y daros consejos sobre qué plantas son más adecuadas para vuestra zona y cómo cuidarlas.

 

Espero que después de leer todo esto os pique un poquito la curiosidad y os animéis a llenar vuestras terrazas y balcones de tomates, lechugas y limoneros. Y si ya hacéis unas fotos de vuestros retoños horticultores con las manos en la masa y os apetece compartirlas con todos nosotros, añadir el hashtag #minihuertosalvaje y toda la familia salvaje disfrutaremos del espectáculo.

No quiero despedirme sin antes aclarar que los post con una selección de productos salvajes para los refugios de vuestros pequeños, y el catálogo gratuito del que hablábamos en el post anterior “Las paredes del Refugio” sigue adelante. 

Gracias una vez más por seguirnos y aguantar nuestras idas y venidas…ya sabéis que en Facebook e Instagram nos podéis encontrar más a menudo.

¡Besitos, Salvajes!